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TRANSMITIDAS POR INSECTOS Y GUSANOS 2013-06-23

Empatía y solidaridad son dos cualidades de las que no andamos sobrados los habitantes del llamado “primer mundo”, especialmente cuando nos llegan noticias de enfermedades propias de países tropicales, principalmente centroafricanos, donde constituyen verdaderas plagas.

Moscas como la temible tsé-tsé, mosquitos como los Flebótomos, y gusanos como las Filarias figuran entre los intermediarios a través de los cuales pasan al hombre o a los animales domésticos los microorganismos productores de estas enfermedades que la medicina califica de “raras“, aunque en bastantes zonas de los países tropicales en los que se desarrollan muchas veces no lo son tanto. La enfermedad del sueño -transmitida por la citada mosca tsé-tsé y debida al protozoo Trypanosoma brucei- y la Leishmaniasis -que transmiten los mosquitos Flebótomos y se extiende hasta nuestras latitudes afectando a personas y perros- son dos ejemplos bien significativos.

La reciente concesión del premio Fronteras del conocimiento de la Fundación BBVA a la ONG “Iniciativa por los medicamentos para enfermedades olvidadas” es una recompensa verdaderamente merecida por quienes trabajan en la investigación de   combinaciones de fármacos cada vez más eficaces que están poniendo contra las cuerdas a los parásitos y a sus transmisores. Conviene aclarar que, más que de enfermedades raras, deberíamos hablar de“enfermedades olvidadas“, ya que en su conjunto vienen a afectar o poner en riesgo a unos 1000 millones de personas: personas pobres, con  nula posibilidad de financiación y por tanto de escaso interés para las multinacionales, visto el problema desde un plano puramente económico que sin duda resulta inhumano.

Trypanosomiasis: El sueño mortal

Glossina palpalis es una pequeña mosca que debe su nombre al sonido, parecido a la onomatopeya “tsé-tsé” que producen sus alas al mantenerse en vuelo de vigilancia sobre sus presas, a las que inoculará los Trypanosomas transportados en su buche. La transmisión de estos parásitos se traducirá en una serie de síntomas entre los que destaca la afectación cerebral productora del sopor que precede a la muerte y que da origen al nombre popular de “enfermedad del sueño“.

Para el África ecuatorial, esta enfermedad ha sido durante siglos un verdadero azote que se ha cobrado miles de víctimas humanas y ha puesto freno al desarrollo ganadero en muchas zonas, donde sólo se han podido criar variedades animales inmunes o al menos resistentes a la plaga. Las razas bovinas descendientes del cebú asiático son menos   susceptibles de enfermar que las más productivas procedentes de Europa, de aquí la imagen de los pastores indígenas apcentanto ganado bovino con fisonomía de cebú, incluida la característica joroba. Resisten la enfermedad del sueño, pero resultan poco productivas, lo que es muy lamentable en países donde no puede renunciarse absolutamente a nada en la cuestión alimentaria. Todo por culpa de un diminuto díptero que no resistiría un simple palmetazo.

 

Pero la ONG premiada está segura de que conseguirá erradicar esta plaga del continente africano, y no por medio de medicamentos milagro ni de intoxicación masiva por abuso de plaguicidas; son las combinaciones de fármacos como la denominada NECT, que no emplea arsénico como los primitivos “Tripanosomicidas”, y no resulta por tanto tan peligrosa para el enfermo. De todas formas, los médicos más prudentes advierten que aún queda mucho por investigar.

Más acorralada aún por la Ciencia se encuentra la malaria, o paludismo, otro protozoo, en este caso un Plasmodio transmitido por las hembras delmosquito Anophelex. También han sido las combinaciones de fármacos y las vacunas, aunque éstas todavía necesitan ser perfeccionadas, quienes están a punto de erradicar la enfermedad del planeta. El curioso nombre deriva de “mal aire”, al atribuirse en la antigüedad la enfermedad al mal olor de las zonas pantanosas en las que se cría el mosquito, cuya larva es acuática. Si médicos, genetistas y fundaciones para la investigación lograran acabar con la malaria, a corto plazo la humanidad se vería libre de uno de sus más terribles azotes.

Raras pero no tan lejanas

Leishmaniasis humana y canina: “La enfermedad del mosquito”. Sería insensato considerar que la distribución eminentemente tropical de estas “enfermedades raras” nos deja a salvo de ellas a los habitantes de países desarrollados más o menos alejados del cinturón ecuatorial. La Leishmaniasis nos está dando una lección en este sentido durante las últimas décadas.

Todos los españoles que tienen perro han tenido noticia, o han padecido en sus animales esta plaga que suele conocerse como “enfermedad del mosquito“: en efecto, es transmitida por unos diminutos dípteros de color terroso conocidos como “flebótomos”, que quiere decir exactamente “cortadores de venas”. Pican a los perros y les van transmitiendo las Leishmanias que transportan en sus minúsculos aparatos digestivos. Afortunadamente no hay transmisión de perro a perro, pero todos los animales enfermos actúan como reservorios donde, al picar, se reabastece el mosquito.

La Leishmaniasis afecta al hombre, que se infecta también por picadura, y en las últimas décadas ha llegado a ser un serio problema en los países de la cuenca mediterránea, España entre ellos, por haberse extendido de manera insospechada. Sorpresas similares pueden darnos otras plagas tropicales o subtropicales, de manera que la financiación de investigaciones para luchar contra ellas no es sólo un tema de solidaridad, sino también de autodefensa.

Como en los demás casos de enfermedades por transmisión de protozoos, los tratamientos suelen ser duraderos y costosos. En el caso de la Leishmaniasis canina, los investigadores acaban de lanzar al mercado la primera vacunaque se presenta como realmente eficaz, y los veterinarios están ya dispensándola en cantidades notables. Seguramente conseguiremos controlar la plaga, pero cuidado con estos avisos.

No vivimos en un país en que sea imprescindible dormir con la protección de telas mosquiteras durante la estación calurosa, pero esta precaución es necesaria en países tropicales afectados por las plagas que estamos comentando. Las lociones antimosquito para las personas y las combinaciones de collares insecticida, pipetas y espumas limpiadoras para los perros, son en conjunto la forma eficaz de presentar batalla en nuestras latitudes.

Volviendo a nuestro punto de partida queremos felicitar a los miembros del jurado que han adjudicado uno de los premios de la Fundación BBVA a una ONG que trabaja en frentes tan lejanos y contra “enfermedades raras”. Mirar tan lejos y hacia algo que en principio parece que afecta sólo a los demás, es toda una prueba de sensibilidad y de conciencia planetaria.

Miguel del Pino es Biólogo y Catedrático de Ciencias Naturales

Libertad Digital

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