El Último Papa y La Tercera Guerra Mundial



 
En el anterior artículo titulado “Cerca de la Tercera Guerra Mundial”, en uno de los párrafos escribí, a manera de agregado, esta idea: “…afirma (Nostradamus) que el Papa será asesinado y el Vaticano tendrá que dejar Roma, algo que también se haya en otras predicciones sobre el futuro de la religión católica.”
 
Este enunciado, simple y que fue escrito con el único fin de redondear una idea, me dejó una cierta curiosidad por saber qué había detrás de aquellas otras predicciones, predicciones que si bien es cierto hablan sobre el fin de la Iglesia Católica, o sobre el último Papa, se encuentran íntimamente relacionados con un evento común que al parecer, como bien digo en el anterior artículo, ocurrirá a pocos años de nuestro tiempo.
 
En principio sorprende la manera cómo Nostradamus relaciona el final de los tiempos, o la destrucción apocalíptica de la humanidad con la caída de la Iglesia católica. El párrafo citado nace de la siguiente centuria:
 
“Por el poder de los tres Reyes temporales,
A otro lugar será transferida la Santa Sede,
Donde la sustancia del espíritu corpóreo,
Será repuesta y recibida por verdadera sede.”
 
Para los expertos, esta cuarteta explica claramente cómo tres naciones entrarán en una gran lucha por el poder mundial (se estima como se ha dicho anteriormente que sean China, EE.UU. y el mundo islámico) y cómo tras esta lucha, la Santa Sede será cambiada de lugar y recibida “por su verdadera sede”, a la que muchos consideran sea Jerusalén, o que luego del término de la Guerra, volverá a Roma.
 
En ese sentido, el experto en Nostradamus, el colombiano Gonzalo Echeverri, señaló que tras el estudio de las cuartetas concluyó lo siguiente:
 
“El Papa que se va a elegir morirá asesinado más adelante, en el centro de Italia. Después vendrá el Papa número 112, quien tendrá que huir de Roma a raíz del ataque de los musulmanes”
 
Según Echeverri, tras la huída de este Papa a Avignon, Francia, otro pontífice asumirá en Italia, con lo que se conseguirá la división de la Iglesia Católica.
 
“Hay una profecía muy clara que dice que la Santa Sede se mudará a otro lugar, incluso advierte que el Papa francés no podrá instalarse en Avignon por la invasión musulmana y tendrá que huir a Lyon, donde sufrirá un atentado según Nostradamus”, explicó.
 
 
Pero Nostradamus no es el único que prevé este terrible fin para la Iglesia Católica. Justamente cuentan, que uno de sus máximos líderes, el Papa Pío X, durante una audiencia que tuvo en 1909, frente a los franciscanos, cayó en una especie de trance que luego de unos minutos terminó con un gran gesto de horror en su cara. El Padre habría declarado que tuvo una visión en donde veía una imagen (él no sabía si se trataba de él o de algún sucesor) del Papa abandonando Roma, y que en su huída pisoteaba los cadáveres de sus sacerdotes.
 
Siguiendo con esta misma imagen cruenta y de destrucción, hay que recordar lo poco que se sabe del Tercer Secreto de Fátima, que fue publicada por Juan Pablo II en el 2000 y, según se sabe, interpretada por el entonces cardenal, y ahora Papa, Joseph Ratzinger:
 
“…Y vimos en una inmensa luz qué es Dios: «algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él» a un Obispo vestido de Blanco «hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre». También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había dos Ángeles cada uno de ellos con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los Mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios.”
 
El mensaje, que incluso muchos indican que ha sido trastocado y recortado por el Vaticano, muestra en sí, una imagen sangrienta. El Papa avanzando entre ruinosas casas, afligido y apesadumbrado, es asesinado por un grupo de soldados. Junto con él, mueren otros religiosos y religiosas, de diversas clases y posiciones sociales.
 
El cardenal Ratzinger, señaló en su interpretación, que el paso del Sumo Pontífice a través de ciudades en ruinas y cuerpos muertos es una simbología del paso de la Iglesia Católica a través de los tiempos, en cuanto a los muertos religiosos y religiosas, señaló que es una referencia clara a los mártires de la Iglesia, y en cuanto al asesinato del Santo Padre, señaló que se trataba del atentado que sufriera Juan Pablo II, el 13 de mayo de 1981.
 
El último Papa
 
 
Pero esto no es todo, conocidas son las predicciones de San Malaquías, quien en su llamada “Predicción sobre los Papas”, hace una extensa lista de 112 lemas en latín que simbolizan el nombre o la labor de los Pontífices quien desde Celestino II (1143-1144) hasta el supuesto último Papa, Pedro el romano, gobernarán la Iglesia Católica hasta el fin de los tiempos.
 
Muchos creen en estas predicciones, algunos aseguran incluso, que la propia Iglesia ha tomado ciertas previsiones respetando los augurios de este Santo. Para dar un ejemplo sobre el particular, menciono la penúltima profecía, que sería para el penúltimo de los Papas, el llamado De Gloria Olivæ (o de la gloria del olivo).
 
Este lema, si seguimos con la consecución de los lemas correspondería al actual Pontífice, Benedicto XVI, muchos aseguran que el término gloria del olivo se debe a su día de nacimiento, pues nació un Sábado de Gloria, último sábado antes de Semana Santa (por la cual se realiza la Cuaresma, que se inicia el Domingo de Ramos (de olivo) otros sin embargo, afirman que ese trata del nombre que eligió como Papa, es decir, Benedicto, que se refiere a la curia benedictina que tiene como símbolo el olivo, por último, hay quienes aseguran que el lema sólo señala la labor que tendrá Benedicto XVI, en busca de la paz.
 
Sea como fuere, el problema (y quizá el temor) radica que una vez finalizado el mandato del actual Papa, San Malaquías realiza una misteriosa predicción.
 
“In psecutione extrema S.R.E.sedebit. (S.R.E. = Sacræ Romanæ Ecclesiæ) Petrus Romanus, qui pascet oues in multis tribulationibus: quibus transactis ciuitas septicollis diruetur, & Judex tremedus iudicabit populum suum. Finis.”
 
En español la frase significa: “Durante la persecución final de la Santa Iglesia de Roma reinará, Pedro el Romano, quien alimentará a su rebaño entre muchas tribulaciones; tras lo cual, la ciudad de las siete colinas [Roma] será destruida y el Juez Terrible juzgará al pueblo. Fin.”
 
Para muchos, la imagen de Pedro el Romano, sería pues un Papa terrorífico que engañará y traicionará a su curia y fieles y con ellos, a toda la Iglesia Católica. No obstante, San Malaquías no colocó el día en que este Papa será elegido, muchos consideran que siendo Benedicto XVI un hombre de mucha edad, la venida de este nuevo Pontífice está muy cerca  y muchos estiman que su presencia está destinada para el 2012 o principios de 2013. Pero si bien San Malaquías no nos da una pista, muchos dicen que Nostradamus lo hizo, en su Centuria III-65, el médico y vidente francés señala:
 
Cuando el sepulcro del gran Romano hallado,
El día después será elegido Pontífice,
Del Senado sin embargo no será ratificado,
Envenenado, su sangre al sagrado esquife.
 
Muchos consideran pues que el último Papa será elegido poco después del descubrimiento de la tumba de un antiguo e importante romano. Y coincide con Malaquías en que su elección será un instrumento para que el Anticristo destruya la Iglesia Católica.
 
Concadenadas o sueltas, divididas o unidas a las otras terribles profecías que hablan de una Tercera Guerra Mundial, las profecías hechas sobre quién será el último Pontífice, el último líder de la Iglesia Católica, resultan siempre intrigantes. Pero las coincidencias y similitudes entre unas y otras no deberían ser pasadas por alto. El final está cerca, y como he dicho antes, no sólo lo creen los místicos o visionarios, sino también, y con tanta o mayor fuerza quizá, científicos y académicos, quienes hoy más que nunca se han vuelto más apocalípticos que los propios apocalípticos, o como dirían otros, más papistas, incluso, que el propio Papa.

 
 
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